Ritos perdidos de la Semana Santa

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La despoblación de los 60´s marcó un punto de inflexión en las tradiciones y ritos de la Semana Santa en la Sierra Norte de Guadalajara, muchos de los cuales se han perdido para siempre.

 

Durante la Cuaresma, las Ramas mozas recorrían el pueblo cantando coplillas y solicitando limosna para la Semana Santa. El Jueves Santo las mozas decoraban una repisa delante del altar, el Monumento, con el sagrario rodeado de flores, tallos de lentejas como cascada y velas encendidas. Dos mozos permanecían de guardia toda la noche cuidando que ardiesen todas.

 

El el Viernes Santo se celebraba el Oficio de Tinieblas, una lectura en latín de 9 salmos y a oscuras, solo con la luz de 9 velas, que se iban apagando al acabar cada salmo. Tras el último, el sacristán llevaba la vela a la sacristía, quedando la iglesia en tinieblas. Los niños con carracas y los hombres golpeando los bancos creaban gran estruendo y el sacristán volvía con la vela encendida, quedando todos en silencio antes de dejar el templo.

 

El Sábado Santo tenía lugar Misa y Oficio de Gloria, con toque de campana característico. En algunos lugares se bendecía el agua que luego los vecinos se llevaban a casa. Los niños recogían piedras contra las tormentas, que les protegerían del granizo tirándolas al aire.

 

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